Las compras compulsivas

noviembre 23, 2013

Finanzas Digital/José Grasso Vecchio.- La lección número uno en finanzas personales es aprender a construir un fondo de ahorro de reserva o, como también suele llamarse, un “fondo de emergencia”. Se trata de un pequeño capital que debemos tener siempre en forma líquida y disponible de inmediato, para enfrentar cualquier eventualidad.

No todas las personas, sin embargo, tienen la misma capacidad para construir un fondo de reserva familiar. Como siempre ocurre, unos tendrán siempre mayores disponibilidades, o capacidad de ahorro, que otros. Por eso, una pregunta frecuente es ¿cómo construir este pequeño capital?

Una fórmula sencilla es aprender a controlar, o si es posible, a eliminar las compras compulsivas.

Todos, en mayor o menor grado, compramos compulsivamente. Hay quienes han estudiado este comportamiento desde la perspectiva psicológica y, sin pretender entrar en el terreno de los profesionales de la conducta humana, se puede decir que en la mayoría de los casos, la compulsión por las compras innecesarias responde a malos hábitos de consumo y a una errada estrategia financiera.

Las compras compulsivas, que no deben confundirse con el consumo cotidiano y frecuente, se caracterizan porque, o bien son completamente innecesarias, o responden a un deseo momentáneo imposible de controlar, o persiguen brindar una sensación de placer que contrarreste alguna pequeña frustración o malestar personal. Lo más normal es que en las compras compulsivas se conjugan todos estos factores a la vez.

Lo cierto es que aprender a reconocer y controlar nuestra propia conducta como compradores compulsivos puede ayudarnos a sanear radicalmente nuestras finanzas. Estos son algunos aspectos que debemos tomar en cuenta:

1. Antes de comprar, pregúntese siempre: ¿Realmente lo necesito? Si la respuesta es afirmativa, compre, pero si reflexiona seriamente unos segundos, se sorprenderá del número de veces que responderá negativamente.
2. Si no sabe controlarse, evite acompañar a sus amigos y conocidos cuando van de compras. Sus amistades pueden tener objetivos de compras más o menos específicos, pero acompañarlos siempre será un estímulo a comprar algo que no habíamos planificado.
3. Limite su exposición a la publicidad, como la de la televisión o las revistas de tendencias y modas. De hecho las modas, que son estímulos al consumo tanto para mujeres como para hombres, son uno de los motores universales del consumo, tanto el necesario como el absolutamente prescindible.

Por cierto, es un error considerar que las compras compulsivas son un comportamiento esencialmente femenino. Tal vez para las mujeres sea relativamente común dirigirse a las compras de zapatos y carteras por encima de lo necesario. Pero los hombres también suelen aficionarse gastar en cosas innecesarias. Tomen en cuenta, por ejemplo, que el último dispositivo electrónico del mercado, o los accesorios para el carro, nada tienen de esenciales.

 


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