No se quede limpio

Finanzas Digital/José Grasso Vecchio.- Tomar vacaciones es una necesidad que nadie pone en duda. Ni siquiera los más estrictos defensores del ahorro y la austeridad en el manejo del presupuesto familiar se atreven a cuestionar la necesidad que todos tenemos de hacer un alto en el trabajo, en el estudio o en nuestras actividades cotidianas, para relajarnos con unas “merecidas vacaciones”, como solemos decir ya de manera automática.

El problema es que, si no planificamos adecuadamente, estos recesos para hacer turismo o simplemente descansar y poner la mente en otra cosa, pueden convertirse en la piedra que dé al traste con nuestra disciplina financiera y con los objetivos económicos que nos habíamos trazado. 

Es importante, incluso durante las vacaciones, que mantengamos la disciplina en cuanto a los gastos, y que la tentación de disfrutar al máximo no termine por dislocar nuestro presupuesto.

Todos conocemos a algún amigo que, en plena temporada de diciembre, nos confiesa con tono amargo: todavía estoy pagando las vacaciones de Semana Santa. Pues bien, la idea es que eso no ocurra, y para ello, será necesario tomar en cuenta algunas precauciones financieras básicas, como las siguientes:

En lugar de contar cuánto dinero tiene disponible para cubrir sus vacaciones, establezca un tope razonable y no gaste más allá de eso. Si planifica tomando en cuenta el disponible, seguramente gastará también lo que habitualmente reserva para casos de emergencia. ¿Y qué hará entonces si se presenta un imprevisto?

Si no fija un tope preestablecido de gastos, seguramente será menos riguroso en los gastos con tarjeta de crédito, porque este instrumento tiende a hacernos creer que tenemos más “disponible”. Pero recuerde: debemos administrar el crédito estrictamente de acuerdo con nuestra capacidad de pago en plazos razonables.

A propósito de tarjetas de crédito, lo más sensato es cancelar los montos que tenemos pendientes de pago antes de salir de vacaciones, de manera que los consumos nuevos no se agreguen a las deudas anteriores. De lo contrario, corremos el riesgo de que una espiral de pagos por consumos a crédito nos ponga en serios problemas.

También es imperativo verificar que todos los servicios estén debidamente cancelados antes de unas vacaciones prolongadas. Seguramente usted no desea regresar a casa después de Semana Santa y encontrar que la luz, el teléfono, la suscripción de televisión o el Internet, están cortados.

Revise la fecha de vencimiento de todos los instrumentos que utilizará durante su viaje, como las tarjetas de crédito y débito, e igualmente asegúrese de que cuenta con suficientes cheques en su talonario para cubrir cualquier imprevisto. En ocasiones, un descuido como éste puede arruinar por completo la planificación de sus días de asueto. 

Recuerde que en temporada de vacaciones, y especialmente en los lugares que son destinos turísticos, los precios suben. Como la demanda se incrementa en forma acentuada, los pasajes, comidas, bebidas, taxis y todos los servicios conexos al turismo, subirán de precio. Este es el argumento de peso para quienes recomiendan tomar las vacaciones durante temporada baja, y no cuando todos las aprovechan al mismo tiempo. Finalmente, los paquetes turísticos, como los que se ofrecen bajo la modalidad “todo incluido”, merecen ser estudiados cuidadosamente.

@JoseGrasso


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