El precio del gas natural en Venezuela pierde valor con cada devaluación

Redacción Finanzas Digital.- Según Antero Alvarado, director regional de Gas Energy, el potencial gasífero venezolano es enorme, pero la producción de gas ha caído recientemente como consecuencia de la reducción en la explotación de crudo en el país.

Durante su participación este viernes en el Seminario del Centro Internacional de Energía y Ambiente, “Gas natural en Venezuela: Entendiendo la industria y los subsidios” (organizado por el IESA), Alvarado aseguró que la refinería de El Tablazo (estado Zulia) está funcionando con gas importado, y que diversas operaciones en Maracaibo se han realizado con gas traído de Colombia.

Afirmó que mientras en Colombia se aplican subsidios cruzados de acuerdo al nivel de ingresos de la zona residencial correspondiente, en Venezuela el precio del gas natural fue ajustado por última vez en 2006 y fue fijado en bolívares por lo que con pierde valor cada devaluación.

“Una bombona de gas en Colombia o Perú tiene un precio de 15 dólares, en Venezuela cuesta 0,32 dólares”, enfatizó.

Subsidio a la gasolina

Alvarado explicó que si el gobierno no tuviese la prerrogativa de fijar el precio de la gasolina, debería cobrar el precio franco a bordo más costos diferenciales, y al fijar un precio interno menor al franco a bordo, está generando un subsidio que debe absorber PDVSA.  Por ello aseguró que el subsidio a la gasolina constituye todos los ingresos que PDVSA deja de percibir al fijar precios internos menores a los correspondientes.

Asimismo indicó que el subsidio a la gasolina y diesel equivalen a 30% del presupuesto de educación, considerando que la tasa de cambio efectiva fuese de 6,3 bolívares por dólar, mientras que el subsidio anual al diesel representa 1200 millones de dólares. “Estos son recursos que dejó de percibir la República, si se considera un tipo de cambio mayor, el subsidio puede ser 8 veces más que el presupuesto nacional de educación”, dijo.

Reiteró que menos de la mitad del subsidio es utilizado por el transporte público de pasajeros y la mayor parte es para consumo vehicular privado, el 25% más rico de la población por lo que no hay equívocos al señalar que Venezuela es el país que más gasolina consume por persona y por producto interno bruto.

“Tanto por razones de equidad como de eficiencia el subsidio a la gasolina no parece una buena política pública”, refirió.

Explicó este razonamiento asegurando que el subsidio es una mala política pública desde el punto de vista fiscal, comparado a lo destinado a otras áreas de mayor prioridad y que cualquier Gobierno que quiera reformar el subsidio a la gasolina debe considerar el impacto fiscal, por lo que de reformarse el subsidio de la gasolina se debe observar aspectos distributivos y el impacto sobre las tarifas del transporte público.


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