Tatuajes: Un negocio en vías de restricción

Finanzas Digital/Zairet González R.- El pasado 20 de febrero, en la Gaceta Oficial 40.630, el Ministerio de la Salud publicó una resolución mediante la cual se arrancaría con la consulta pública del proyecto del proyecto de resolución de las normas para la regulación y el control del funcionamiento de los establecimientos de estética humana.

tatuajes 2Esta resolución ha despertado diversas reacciones, pues en su texto se contempla posibles restricciones a los llamados locales de ornamento corporal, donde las personas acuden para realizarse tatuajes en su cuerpo.

La polémica se genera porque, de aprobarse esta normativa, en los establecimientos donde se realiza esta práctica se prohibiría la realización de tatuajes en zonas de la cara, el cuello, los antebrazos, las manos y los genitales, que son las áreas en las que se elabora la mayoría de estos trabajos.

Juan Venegas, gerente de la tienda Clinc Tatoo, ubicada en el centro comercial San Ignacio en Caracas, señala que en ese establecimiento, el mayor número de clientes solicitan tatuajes en áreas como muñecas y manos, por lo que, de ser aprobada la regulación, se vería disminuido el número de personas atendidas.

En cuanto a las condiciones de tamaño y salubridad que se le exigirían a los locales, Venegas considera que la estructura de costos de los establecimientos no se vería afectada seriamente, pues -en su opinión-  no son necesarios muchos cambios, ya que esas condiciones están cubiertas y son, en gran medida, necesarias para poner en funcionamiento este tipo de negocios.

Para Venegas, es importante que se regulen las normas sanitarias y, asegura,que muchos establecimientos cumplen con informar a sus clientes acerca de las particularidades y cuidados del trabajo, sin embargo señala que “nadie puede decidir en el cuerpo de otra persona, cada quien es libre de tatuarse donde le plazca, esa es una decisión muy personal”.

Por su parte, Leo Angulo, tatuador del Poisons Estudio en Catia, asegura que “cada persona es responsable de decidir sobre su piel, apruebo que algunas modificaciones sean solo permitidas a personas mayores de edad, pero prohibir es extremista e intromisorio”.

Angulo señala que el costo del trabajo más sencillo ronda los 600 bolívares, y se trata de diseños pequeños que realiza comúnmente en áreas como las muñecas y manos.

En cuanto a negocio se trata, Nestor Hernández, gerente de la Kalak Tatoo, ubicado en Sabana Grande, comenta que en ese establecimiento, en promedio realizan al mes entre 10 y 15 trabajos completos, pues algunos toman varias sesiones.

Los entrevistados coinciden en que es un sinsentido prohibir tatuarse zonas del cuerpo, pues se violan libertades de cada ciudadano sobre sí mismo.

El problema no es la regulación

La crisis en el acceso a divisas es uno de las principales problemas que afecta a este sector, pues, su materia prima (principalmente la tinta) no se produce en Venezuela y no está incluido en un rubro que pueda participar en subastas del SICAD. Además como personas naturales, las asignaciones de divisas no son suficientes para cubrir el costo de materiales y equipos necesarios.

“Con una asignación de 1.000 dólares no se puede comprar prácticamente nada. En Estados Unidos eso es lo que cuesta un tatuaje, por supuesto el material es mucho más costoso”, señaló Angulo, quien subraya que la falta de divisas es la principal problemática. “Tal vez no sea algo de primera necesidad, pero es el trabajo de muchos que con esto cubrimos nuestras necesidades” dijo.

La mayoría de los establecimientos de este tipo se han visto obligados a recurrir a distribuidoras locales, ya que desde hace más de un año se ha vuelto cuesta arriba la compra de insumos, principalmente para aquellas tiendas en las que además de tatuajes se ofrecen otros servicios como venta y reparación de equipos y cursos.

La reacción de los clientes

Para muchas personas lo más grave de la posible regulación es el condicionamiento que involucra prohibir tatuarse ciertas zonas del cuerpo.

Rafael Jaramillo, estudiante de la Universidad Católica Santa Rosa en Caracas, asegura que la sola idea de la prohibición resta seriedad a la regulación, porque “nadie puede determinar eso, cada quien es responsable de su cuerpo, además ¿quién puede saber si me tatúo antes que entre en aprobación o cuando se vuelva ilegal?”. Para Jaramillo la normativa reviste vacíos que permitirían fácilmente su incumplimiento.

Por su parte, Misael García, actor y quien ya posee varios tatuajes, se pregunta “¿si quiero un tatuaje en esas zonas prohibidas tendré que ir a un establecimiento clandestino donde las condiciones higiénicas no son óptimas, arriesgándome a infectar el tatuaje y poner mi salud en riesgo? Creo que el Ministerio de Salud contradice su objetivo”, aseveró.


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