El modelo colapsó. Y ahora ¿qué viene?

septiembre 2, 2015

AsdrúbalOliverosAsdrúbal Oliveros.- Venezuela vive la crisis económica más grave de los últimos 25 años. La caída de los precios petroleros ha desnudado las vulnerabilidades del llamado “socialismo del siglo XXI” y el Ejecutivo, por razones múltiples, se resiste a dar el viraje. Ha transcurrido más de la primera mitad del año y el balance no es alentador. Aquí ofrecemos nuestras estimaciones al cierre del primer semestre (1S2015): caída de 44,3% en los ingresos petroleros, la inflación se ubica en 74,4%, con una pérdida de poder adquisitivo en torno a 15,6%. El Ejecutivo al no encarar la crisis exacerba los efectos de esta sobre empresas y consumidores, especialmente los más pobres.

Ante la restricción de divisas, el ajuste cambiario ha sido altamente ineficiente. El tipo de cambio fiscal, el que tiene impacto en el déficit, se ha apreciado 3,6 % en lo que va de año, dado que la mayor cantidad de divisas (aun en medio de la restricción) se liquidan a la tasa más baja (VEF 6,3/US$). Sin embargo, como en el 1S2015 el sector privado ha recibido 60,8% menos divisas, el ajuste de los precios a las tasas más altas (Simadi y paralelo) han disparado el tipo de cambio de costo de canasta, que se ha depreciado 86,2%. Eso explica la aceleración de la inflación y la caída del poder adquisitivo. En pocas palabras, un ajuste sin beneficios fiscales pero costoso socialmente.

En este contexto, la situación del sector privado es crítica. Con escasas divisas para operar, las cadenas de valor de la mayoría de las industrias se están paralizando, lo cual exacerba nuestra dependencia de las importaciones. Un círculo vicioso. Como medida extrema para mantenerse a flote, algunos sectores están dolarizando sus operaciones. Un proceso que todavía es incipiente pero que viene avanzando en forma silenciosa, con las implicaciones (económicas y sociales) que conlleva.

En el terreno social y político la situación es alarmante. Estudios independientes de las universidades Universidad Central de Venezuela (UCV), Universidad Simón Bolívar (USB) y Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) muestran que la pobreza de ingreso alcanza al 48,4% de la población, un nivel similar al que tenía cuando el chavismo alcanzó el poder. Los estudios de opinión muestran, en su mayoría, que la popularidad presidencial está en un mínimo histórico y que la intención de votos para las elecciones al Parlamento muestra a la oposición como favorita.

De cara al cierre de 2015, el chavismo, en mayor o menor medida, lo que busca es surfear la crisis sin proponer una solución de fondo a la problemática que vive Venezuela. Como siempre, lo político sigue privando. Somos de la opinión que Maduro considera arriesgado, en la situación actual, realizar un ajuste profundo en la economía: primero, su nivel de popularidad es bajo (el peor desempeño en la historia del chavismo). Segundo, el liderazgo dentro de la coalición de gobierno también es limitado. Tercero, no tiene capacidad de tender puentes con la oposición en estos momentos para darle soporte a las medidas. Cuarto, el apoyo internacional también se ha reducido y, por último, en pocos meses tiene un proceso electoral enfrente. En esta situación, lo que el chavismo mejor sabe hacer es surfear la crisis, implementar medidas aisladas, radicalizar el discurso (guerra económica y peleas con los países vecinos) junto con un eficiente aparato de propaganda.

Sin embargo, hay que pagar un costo. Estimamos que este año la caída del poder adquisitivo sea de 25,1% (medido a través de la inflación estimada), por lo que los riesgos en este campo son elevados. Ni hablar de la perspectiva económica: una contracción de 8,6%, inflación de 189,2% para 2015 (con una subyacente por el orden de 291,5%, según nuestro modelo) y una agresiva destrucción de las cadenas de valor del sector privado, que dificultan una recuperación rápida de la economía.

Pero los mayores riesgos están en lo social y lo político. A medida que la crisis se profundiza, el descontento crece. Hasta ahora, la protesta social es creciente pero desarticulada, sin expresión plena en lo político. La clave a futuro es entender hasta qué punto esto continuará así. En la medida en que la protesta social se articule y tenga una expresión política, el chavismo tendrá elevados costos para reprimir y además articular una salida institucional a la crisis.

Frente a 2016, los riesgos se centran en tres áreas fundamentales:

  1. El riesgo de que Venezuela, por primera vez, entre en una espiral hiperinflacionaria, con las consecuencias que esto implica no solo en lo económico, sino en lo social, político e institucional.
  2. La posibilidad de un impago en el servicio de la deuda externa en un contexto que no se recuperen los precios petroleros. Este riesgo es creciente, pues el Ejecutivo no cuenta con margen de maniobra en un contexto de precios petroleros bajos y estables.
  3. Crisis política e institucional, derivada de los resultados de la elección a la Asamblea Nacional (AN), y profundización de la crisis social.

Venezuela puede superar la crisis. Lo primero que necesita es la voluntad de sus líderes para hacerlo. Y cuanto más rápido ocurra, será mejor. El paso del tiempo hace más costoso el ajuste que la economía necesita y eleva además los riesgos de una crisis institucional y política, cuyas consecuencias son impredecibles.

 

@aroliveros

 

BannerGlobalRatings

Gobierno anuncia que cinco mil liceos fueron habilitados como centros de vacunación finanzasdigital.com/2021/10/gobier… a través de @finanzasdigital

Resultados del petróleo este #25Oct:

⭕️Texas (WTI): USD 83,65 🔻(0,2%)

⭕️Brent: USD 85,98🔺(0,48%).

menu linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram