No más manipulación!

junio 28, 2016
Giovanna-De_Michele

Giovanna-De_MicheleGiovanna De Michele I.- Uno de los rasgos característicos de este siglo XXI, es la velocidad con la cual circula la información en tiempo real, desde cualquier parte del mundo. Sin duda alguna, un elemento que hace unos años atrás, se hubiera podido considerar absolutamente enriquecedor para el trabajo de académicos e investigadores, e inclusive, para saciar la necesidad de conocimientos del ciudadano común, interesado en los acontecimientos que pudieran cambiar o definir el rumbo de la historia.

Sin embargo, esa característica del mundo contemporáneo, exige una gran responsabilidad a la hora de hacer circular datos o apreciaciones de cualquier índole, reconociendo la vigencia e importancia que aún tienen las informaciones oficiales, emitidas por organismos especializados. Por su parte, en el caso específico de Venezuela, nos encontramos con una gran opacidad en las informaciones oficiales, lo cual alimenta con éxito toda clase de especulaciones y fantasías, en torno a temas de gran sensibilidad para el bienestar físico, emocional y mental de quienes hacemos vida en este hermoso país.

Ya, luego de más de 17 años de un Gobierno acostumbrado a tergiversar realidades, maquillar verdades, renombrar viejas obras para que luzcan como nuevas y confundir conceptos como el de Estado con el de Gobierno; pareciera que la Venezuela opositora, creciente y pujante, se está viendo contaminado de los mismos males, como si se tratara de emular aquello que se quiere combatir.

Por ejemplo, el pasado 23 de junio se dio en la sede de la Organización de Estados Americanos, una sesión extraordinaria del Consejo Permanente, atendiendo una solicitud formulada por su Secretario General Luis Almagro, con el objeto de exponer un informe, sobre la crisis que atraviesa actualmente la República Bolivariana de Venezuela.

En ese contexto, se produjo una votación tendente a aprobar el orden del día, cuyo único punto de agenda era la presentación que realizaría el Secretario General de la Organización, del informe arriba citado, el cual, ya se había hecho circular en físico entre las delegaciones que componen el organismo. Tal votación fue favorable a la aprobación del orden del día, a pesar de la retórica de la representación venezolana apoyada abiertamente por los representantes de Bolivia y Nicaragua, quienes desde el comienzo de la sesión se manifestaron en contra de su realización.

En este sentido parece necesario enfatizar que solamente se votó para aprobar el orden del día, y esa votación distó mucho de ser a favor o en contra del Gobierno venezolano; ya que, de lo que se trató, fue de garantizar el derecho legítimo del Secretario General de la Organización de ser escuchado, e invocar la Carta Democrática Interamericana, tal como lo establece el artículo 20 de dicho instrumento.

En el marco de su exposición, el Secretario General Luis Almagro, presentó las razones por las cuales a su criterio “existe una alteración del orden constitucional en Venezuela”; siendo ese el momento en el cual invocó la Carta Democrática Interamericana, apoyado en una serie de elementos informativos que además de evidenciar el galopante deterioro de la calidad de vida en el país, le permitió graficar de manera inequívoca la inexistencia de aspectos fundamentales de la democracia, tales como: autonomía de los poderes públicos; derecho a la disidencia; libertad de expresión y promoción y respeto de los derechos humanos, entre otros.

Finalmente, el Secretario General presentó una serie de recomendaciones, entre las cuales incluyó: la realización del referendo revocatorio antes de finalizar el año 2016; la liberación inmediata de los presos políticos; el nombramiento de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia y entre otras, asegurar la representación del Alto Comisionado de las naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Una vez culminada la exposición del Secretario General, inició el proceso de debate y con él, la evaluación colectiva de la situación, que plantea el mismo artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana; pero en ningún momento se acordó realizar “gestiones diplomáticas incluidos los buenos oficios, para promover la normalización de la institucionalidad democrática”; lo cual hubiera supuesto la continuación de los pasos establecidos en la citada Carta Democrática.

Muy por el contrario; se planteó esperar los resultados de las gestiones ya iniciadas por un grupo de ex presidentes, bajo el auspicio de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR); dejando completamente de lado las competencias de la OEA en el asunto en cuestión; razón por la cual, es perfectamente inobjetable afirmar que no se logró la activación de la Carta Democrática Interamericana, en contra del Gobierno del Presidente Nicolás Maduro.

Finalmente, es oportuno señalar que dicho instrumento, pudiera sin lugar a dudas ser invocado nuevamente, bien sea por parte del mismo Secretario General Luis Almagro, o por parte de algunos de los Estados miembros de la organización, para lo cual será necesaria la presentación de un nuevo informe, o en su defecto la actualización del anterior.

Mientras tanto, en la República Bolivariana de Venezuela, se agudiza la crisis económica, social y política; planteando un gran reto para la legitimidad de una organización que representa los intereses de los Gobiernos, por encima del bien común de los pueblos, a pesar de los loables esfuerzos de su actual Secretario General, por revertir tan innoble práctica.

 

@giovdemichele

 

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