Dos malas praxis bancarias: stand-by y deposite ahora y retire algún día

abril 5, 2017

alejandro-caribasAlejandro Cáribas.- Bajo este epígrafe consideraremos dos situaciones que afectan a los usuarios de determinadas instituciones bancarias que, en aras de minimizar sus riesgos, imponen exigencias desproporcionadas a los prestatarios para otorgarles créditos, obviando su obligación de revelar íntegramente a las autoridades supervisoras las condiciones bajo las cuales los mismos se conceden.

Dentro del proceso de dolarización de hecho que impera en el país, esas instituciones bancarias compelen a los solicitantes de créditos de cantidades significativas a otorgar garantías en divisas para concederles préstamos en moneda nacional, mediante la modalidad de constitución de certificados de depósitos o simplemente de depósitos de las divisas en instituciones financieras del exterior, generalmente relacionadas con el banco venezolano. Asimismo, a los efectos formales de evitar instrucción de provisión por parte de Sudeban se documenta una garantía personal, generalmente una fianza.

El banco del exterior a su vez bloquea el certificado de depósito o depósito hasta que el cliente pague la totalidad del préstamo y le extiende una garantía “stand-by” al banco venezolano, cuya liberación opera cuando este le informe que la obligación ha sido honrada en su totalidad.

El monto de la garantía en divisas se estima siempre por encima del dólar Dicom y por debajo del denominado dólar paralelo, de manera que en el evento de insolvencia del deudor la garantía cubra con creces la obligación incumplida. Por tal razón el banco venezolano no informa de la garantía recibida a Sudeban, porque en caso de hacerlo, además de requerir la calificación del banco emisor del “stand-by” que realiza el ente supervisor, la ejecución de las divisas dadas en garantía deben venderse al Banco Central de Venezuela a la tasa Dicom, lo que pudiera no cubrir el saldo insoluto del préstamo, intereses y gastos de cobranzas.

La otra situación, cada vez más recurrente, es el retardo intencionado de las filiales o relacionadas de algunos bancos venezolanos en el exterior para reintegrar a sus clientes sus depósitos. Particularmente conocemos de casos en Panamá y Curazao, en los cuales personas naturales o jurídicas han abierto cuentas, para lo cual les exigen una especie de “due-diligence” privado, para asegurarse de la legítima procedencia de sus fondos, pero que al momento de desear retirarlos les imponen una serie de requisitos de casi imposible realización, unido a la tardanza ex profeso para darle respuesta a la solicitud de retiro de fondos.

Si bien entendemos que en este segundo caso priva la ley territorial del país de ubicación de la institución y poco pueden hacer las autoridades nacionales; en el primero, es urgente atacar la mala práctica bancaria aquí denunciada e indagar en profundidad acerca de los “stand-by” constituidos a favor de los bancos venezolanos. De esa manera se pudiera detectar la mala praxis bancaria aquí comentada.

Alejandro-Caribas
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