La coyuntura macroeconómica de Venezuela y sus ciclos

mayo 20, 2017

Johnny ZafraJohnny Zafra R.- Más de treinta y cinco (35) años de análisis económico, suenan fácil, sazonados con infinidad de turbulencias financieras, cambios en la conducción política y respuestas sociales variadas, en un país que en ese tiempo parece haberse transformado en otro, producto de la duplicación de la población, nuevas tecnologías de la información, pero con el mantenimiento de un modelo económico de distribución de la riqueza que no cambió en ese periodo, y cuando no hay riqueza económica que distribuir, nos toca tocar fondo, sufrir las crisis.

Una suerte de caos macroeconómico nos ha tocado vivir en estos tiempos recientes, pero al analizar nuestra historia en casi 200 años, con la visión de las cifras económicas e identificando ciclos, se descubre el patrón del comportamiento de las variables de la macroeconomía venezolana, desapareciendo el aparente caos observado y dejando a la luz lo obvio. Desde 1983, se evidenció que el modelo económico que hasta los días actuales ha persistido, prácticamente igual, colapsó; ya analistas en los años 30 y 50 lo habían alertado. La economía venezolana es una economía monoexportadora de materia prima, y ello no ha cambiado en 200 años; y cuando se cae el precio de nuestro único producto de exportación, se crea un colapso económico en el país, con las consecuencias en la vida diaria de los venezolanos, en distintas épocas y generaciones. Con toda la respuesta social y política que se origina en esas ocasiones y épocas. Se pueden visualizar las coyunturas, esas combinaciones de factores y circunstancias que se presentan en un momento determinado, que para algunos puede resultar un problema y situación negativa, para otros, con otra visión financiera, pueden resultar una oportunidad favorable para invertir.

Esos ciclos y coyunturas, representan lo obvio, pero ante lo obvio el silencio prevalece, transformándose en complicidad generalizada. Complicidad de dejar todo igual y seguir con más de lo mismo. Infinidad de propuestas revolucionarias hemos presenciado los venezolanos a lo largo de 200 años, y cada generación la recibe como algo nuevo en cada época, sin percatarse que es la continuación del mismo modelo de distribución de riqueza, llamado en los últimos años modelo rentista petrolero, o posiblemente en el futuro modelo rentista minero.

La verdadera revolución venezolana se dará cuando se transite desde el actual modelo de distribución de riqueza a un modelo de creación de riqueza; en este último caso el venezolano común tomará riendas de su propio destino económico. En varias oportunidades se ha tratado de hacer esta transición, en 1980 con las políticas de Sinceración de la economía, más adelante a principios de 1990 con el Gran Viraje y en 1996 con la Agenda Venezuela, sin tomar en cuenta que en el lejano 1834 con la Ley de Libertad de Contratos, se buscó prácticamente el mismo fin. En todos los casos, fueron interrumpidos o no llevados a cabo. La cultura venezolana choca con estas iniciativas, y esa misma cultura ha jugado en contra del propio venezolano.

El análisis de la realidad macroeconómica venezolana, permite identificar una historia llena de periodos de estabilidad y turbulencia recurrentes, propios de una economía volátil, dependiente de una sola materia prima. Hoy asistimos al reconocimiento de la misma realidad, eso es lo obvio. Lo importante es que esta generación reconozca esa realidad y hagamos la diferencia con las generaciones anteriores, eso es lo obvio de una verdadera revolución en este país.

 

@jzafrar

 

Johnny-Zafra
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