FMI estima que el PIB de España crezca un 7,2% en 2021

De acuerdo al informe anual que realiza el Fondo Monetario Internacional (FMI) para 2021 el PIB  real de España podría crecer un 7,2 por ciento, apuntalado por la utilización del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la UE y sus efectos de generación de confianza. Lograr dicho repunte estará estrechamente vinculado a la capacidad de limitar nuevas infecciones. Además, dependerá del tamaño, los plazos y la composición del gasto adicional financiado por la UE, para el cual se están preparando planes. A medio plazo, se espera que la demanda externa apoye cada vez más el crecimiento según vayan recuperándose las exportaciones y un mayor número de turistas extranjeros regrese a España. La producción tardará varios años en alcanzar su nivel pre-pandemia.

La incertidumbre acerca de las proyecciones a corto y medio plazo es muy elevada. Los riesgos se decantan marcadamente a la baja. Un fracaso a la hora de controlar nuevos brotes, un progreso más lento que el previsto en materia de vacunas y tratamientos, un Brexit sin acuerdo y una escalada de las tensiones comerciales podrían empañar aún más las perspectivas.

En la Declaración Final de la Misión de la Consulta del Artículo IV de 2020 informan que el impacto de la pandemia de la COVID-19 ha sido particularmente grave para España. Ya en el primer semestre, la economía española sufría la caída más pronunciada del PIB entre las grandes economías avanzadas. Mantener controlada la segunda oleada de infecciones será crítico para las perspectivas económicas.

Las características estructurales de la economía (entre otras, un extenso sector servicios dominado por las pymes, la importancia del turismo y el uso generalizado de los contratos temporales) agudizaron el impacto del confinamiento y harán que la economía sea particularmente vulnerable a disrupciones prolongadas. La rápida puesta en marcha de medidas de apoyo en materia fiscal, monetaria y para el sector financiero ha amortiguado el impacto económico y social de la crisis.

Se espera que la pandemia haga subir la ratio de deuda pública en casi 30 puntos porcentuales hasta situarla por encima del 120 por ciento del PIB en los próximos años. Un ajuste fiscal gradual que encauce la deuda pública por una firme senda a la baja debería comenzar una vez que la economía se encuentre en una senda de crecimiento sostenible con el desempleo en disminución. Según las previsiones actuales, esto sucedería como pronto en 2022. A corto plazo, el anuncio anticipado de un plan de ajuste gradual (supeditado a la situación de la economía) podría enviar una señal clara a los mercados y promover la transparencia de las medidas de política económica. El plan debería incluir medidas estructurales sostenibles, especialmente del lado de los ingresos, que ayudarían a reconstruir los colchones fiscales al tiempo que apoyarían más inclusión e innovación. Se necesita un paquete sostenible de reformas de las pensiones que equilibre la sostenibilidad de las pensiones con la aceptabilidad social. Un compromiso político renovado con las reformas estructurales sería así mismo importante para apoyar unas perspectivas de crecimiento que faciliten la reducción de la deuda.

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Fuente: FMI

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