Lo que no se dice de la dolarización formal en Venezuela

Luis Rafael Camero

Luis Rafael Camero.- Acerca de la dolarización formal de la economía venezolana, y apartando aquellos temas de beneficios y desventajas que los grandes gurús y venerables maestros de la ciencia económica ya han debatido a la saciedad en cuanta plataforma y escenario relacionado existe en el país, tenemos algunos aspectos que no se mencionan, pero que por simples y elementales no deben dejarse de lado. Me refiero por solo mencionar uno, a las remesas de reposición.

En todo caso, los billetes en mayor medida y las monedas, están sujetos al deterioro natural por su uso, al fin y al cabo en la mayoría de los casos los billetes están hechos con papel de algodón. Estos billetes deteriorados son remesados periódicamente por la banca al Banco Central quien a su vez los sustituye, destruyendo los especímenes deteriorados. En Ecuador, con el Manual de Procedimientos, Envío y Canje de Billetes Dólares Mutilados y Deteriorados, aprobado por el Banco Central de ese país el 3 de diciembre de 2002, se establece por ley que el Banco Central retirará los billetes deteriorados que considere según su juicio, remesando los mismos a la Reserva Federal y estos a su vez efectúan el canje pertinente.

Como quieren que el país sea formalmente dolarizado, se requerirá de un acuerdo entre el BCV y la Reserva Federal, como en el caso de Ecuador con el manual mencionado. Ahora bien la pregunta que cabe aquí es ¿negociaría el gobierno de los Estados Unidos un acuerdo similar con el gobierno de un país donde varios de sus máximos jerarcas una de sus principales agencias federales de justicia ofrece recompensas que suman más de 30 millones de dólares?

Se ve poco factible un cambio drástico de las directrices de la nueva administración norteamericana con respeto a Venezuela, pues si no cambiaron las políticas de Trump con respecto al Sahara Occidental colocando a España, aliado suyo en la OTAN, en serias dificultades con Marruecos y sus repercusiones en Ceuta y Melilla. ¿Lo harían por Maduro?

Por otro lado, resulta poco creíble que la solución a la severa crisis hiperinflacionaria, pueda surgir de quienes durante las últimas dos décadas, y a la voz de: “¡EXPRÓPIESE!” acompañaron a Chávez a destruir la economía nacional, y hoy se niegan a reconocer su pertinaz incapacidad de resolverla y dejar el camino a quien queriendo pueda hacerlo.

La solución al problema de hiperinflación en ésta y en cualquier economía del mundo, pasa necesariamente por un cambio radical de las políticas económicas que las causaron, y para que tengan efecto estas nuevas políticas, deben ser capaces de generar en el público la confianza necesaria para que éste vuelva a creer en la moneda nacional o extranjera como instrumento de cambio. Sin esa confianza de arranque cualquier medida que se tome sería en el mejor de los casos escasa. Y como se ven las cosas el venezolano no cree realmente que aquellos que crearon están situación sean capaces de solventarla.

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