Otra reconversión, ¿eso tiene sentido?

Daniel-Lahoud

Daniel Lahoud.- La muestra mas evidente del fracaso de cualquier política económica es una devaluación y qué puede quedar para una reconversión. Muy poco, casi nada. En un país en el que transitamos desde el siglo XX por cinco controles de cambio, devaluaciones escondidas tras supuestas revaluaciones y devaluaciones declaradas, hemos añadido el expediente de la eliminación de ceros con el único objetivo de que se facilite la contabilidad y el pago de impuestos.

Mientras, hay toda una economía informal que se mueve en divisas, con efectivo y pagos móviles internos y externos que no puede ser controlada. Y aquí cabe la pregunta ¿es qué el gobierno es ciego? o ¿es que existe un negocio mejor en la manutención de una moneda que no tiene ninguna credibilidad? Digo, por la ventaja que puede haber en el pago en bolívares y el cobro en divisas. Pero ciertamente no se entiende, por qué mantener una moneda que está totalmente envilecida y falta de credibilidad.

Lo cierto es que si el gobierno dolarizara la economía, que sería la mejor de todas las alternativas, incluso la que proponen algunos, que consiste en crear una nueva moneda, debe realizar lo mismo que si la crease. Tendría que realizar un verdadero ajuste fiscal. Es decir ordenar la casa. No sería tan cómodo a los venezolanos pagar 16% de IVA y además arriesgarse a un Impuesto sobre la Renta que puede acercarse al 35%. Las empresas no estarían cómodas con toda esa serie de paraimpuestos que se crearon desde 1999, leyes y leyes de expropiación injusta e inútil para mantener a un monstruo que no es eficiente y menos servicial.

Además requeriría que se privatizara o se restituyese a sus legítimos dueños las empresas que fueron expoliadas desde 2005. Algunos de esos dueños se muestran contrarios a tal restitución, lo que es, además, un problema adicional para el gobierno. Aquí tengo que agregar algo más, esa restitución o privatización no supone reducción del gasto público, porque esos gastos no entran en la contabilidad del presupuesto público. El presupuesto incluye sólo gobierno, no sus empresas.

Otro elemento que se añade a esto, es que el gobierno perdería la posibilidad de realizar política monetaria, y la verdad es que la historia desde 1973 ha mostrado que lo mejor es que ningún gobierno tenga esa potestad, porque no la saben utilizar y lo único que persiguen son objetivos fiscales,  que antes que beneficiar a las personas de a pie, terminan por afectarnos, y empobrecernos sin contemplación.

Quizá el elemento que menos me gusta, es el caso de la política arancelaria y veo en esto el reflejo de los ecuatorianos. Ellos viven en un ambiente de elevados impuestos de aduana, buena parte de ellos impuestos por la atroz administración de Rafael Correa. Eso les hace creer a ellos que tienen una moneda sobrevaluada y algunos de sus economistas solicitan la eliminación de la dolarización para resolver ese problema. Viven la misma situación que se vivía en los años 70 en Venezuela, creyendo que los aranceles elevados causaban la sobrevaluación. Solicitando la mas equivocada de las políticas, para resolver un problema que realmente no tienen. Correa lo sabía, el proteccionismo lleva a la devaluación y ésta a mas devaluación, hasta que viene la hiperinflación. Esas cosas pasan cuando se abandona la ciencia económica para terminar convirtiéndose en el crédulo positivista de una fórmula matemática.

@daniellahoud

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