Apuntes de una Cuarentena: Liderando a un oso que hiberna

abril 26, 2022
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Luis Gerardo García.- Hace unas semanas tuve la oportunidad de atender una presentación sobre las oportunidades que brinda Venezuela como destino de inversión. Esta presentación usaba como metáfora a un oso que había estado en hibernación pero que sería indetenible cuando se despertara.

Uno de los argumentos en el que se basaba esta presentación (y de ahí la metáfora) es que, en los años ochenta y noventa, Venezuela fue el mercado más importante “del resto” de Latinoamérica (o sea, exceptuando a Brasil y México, y a la par de Argentina). Es un ejercicio de nostalgia recordar que en Caracas existían oficinas de representación de bancos tan importantes como Chase, Bank of America, Bankers Trust, Credit Lyonnais y West LB; además se hacían operaciones de deuda pública y privada, y privatizaciones de relevancia para la región.

Este ejercicio de nostalgia sirve como modelo que atestigua el potencial de Venezuela para generar crecimiento y prosperidad – suerte de “ahí estuvimos y ahí podemos volver”. Pero para que esta oportunidad se materialice hace falta una confluencia de factores, algunos exógenos y otros internos. También demanda capacidad y liderazgo para aprovechar esas oportunidades que se presentan y que deben ir siempre en pro del bien común.

En días pasados se hizo pública una carta firmada por 25 venezolanos pertenecientes a distintas facetas de la vida pública venezolana. Periodistas, economistas, representantes de ONGs, entre otros, hicieron una petición formal al Gobierno de EE. UU. para la consideración de una distensión del régimen sancionatorio que pesa sobre el país. Esta carta construye sobre las aproximaciones que han hecho desde Washington y que busca literalmente un “reseteo” de las relaciones bilaterales vista la delicada situación mundial por la guerra entre Rusia y Ucrania. La misiva también pide por un proceso de negociación que resulte en una actividad económica no constreñida por limitantes foráneas y que esté comprendida dentro de un proceso de negociación política amplia.

Avanzar en la línea que la carta promueve requiere mucho liderazgo y sentido de la oportunidad histórica. En días pasados escribía un pequeño comentario en LinkedIn, donde decía que hacen falta estadistas, como Churchill y su oposición al régimen nazi; hacen falta también, como lo explicaba en el comentario, líderes como Enrique Fuentes Quintana (ministro de economía español en 1977) dando la cara por la situación económica y por las medidas que habría de tomar el naciente gobierno de España. También es el liderazgo que hoy admiramos tanto del presidente ucraniano Zelenski: hubiera sido más sencillo claudicar antes las exigencias rusas, pero él decidió encausar a un país y afrontar la arremetida militar de una potencia nuclear.

El momento actual exige mano izquierda pero también determinación y liderazgo. Demanda motivar a una población extenuada que intenta ver brotes verdes en la pradera, así como crecer una piel muy dura para no afectarse por todo el ruido que las redes sociales amplifican. Es ese liderazgo y esa comunión de objetivos los que se necesitan para que el oso despierte y haga sentir su fuerza.

@VzlanaF

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