El crecimiento económico de Venezuela

abril 27, 2022
José Grasso Vecchio

José Grasso Vecchio.- Luego de las fuertes contracciones de la actividad económica registradas en 2019 y 2020, la economía venezolana experimentó un crecimiento estimado de 8% en 2021 y se espera que en 2022 registre una expansión de la actividad económica, con lo cual se dejaría atrás el cuadro recesivo que comenzó desde el cuarto trimestre de 2014. Como resultado de la declinación de la producción de bienes y servicios acumulada desde 2014 hasta 2020, se calcula que el PIB de Venezuela en 2020 fue 40% del tamaño que tenía en 2012, el año donde esta variable alcanzó su mayor valor. Para 2022 no hay discusión acerca del hecho que la economía va a volver a crecer y que instituciones tales como el Credit Suisse la ubican en 20%, el FMI en 1,5% y la CEPAL en 3%.  Creo que podíamos estar apuntando a un crecimiento este año entre el 8% y el 10%.

Esta proyección favorable de la economía venezolana se basa en una combinación de elevados precios del petróleo como resultado de la turbulencia en el mercado petrolero internacional y el aumento de la producción de hidrocarburos.  En efecto, de acuerdo con cifras de la OPEP, la producción petrolera de Venezuela en 2021 totalizó 636.000 barriles diarios, lo que implicó incremento de 11% respecto a los 569.000 barriles diarios de 2020. Ahí reside fundamentalmente buena parte de la explicación de la recuperación de la actividad económica en 2021. Para 2022, la extracción de petróleo puede alcanzar, dependiendo del levantamiento de las sanciones, a por lo menos 770.000 barriles diarios, lo que reflejaría un aumento de 21%.

Conviene precisar que la incidencia del petróleo en la economía se transmite mediante tres mecanismos principales. En primer lugar, aunque el petróleo aporta 12% a la formación del PIB total, su incidencia global es mucho mayor debido al efecto de la demanda de bienes y servicios que esa actividad genera en la economía no petrolera. De esta manera, un alza de la producción de petróleo en 20% generaría un aumento directo del PIB de casi tres puntos porcentuales y de manera indirecta, dos puntos adicionales.  En segundo lugar, los ingresos petroleros representan aproximadamente 50% de los ingresos fiscales, de manera que con la mejora en los precios y los barriles exportados claramente se alivia la situación fiscal con lo cual el Gobierno puede ejecutar un plan de gasto superior al de años anteriores. Ello indudablemente expande la demanda agregada y así la actividad económica. En tercer lugar, las exportaciones petroleras significan más del 80% de las exportaciones totales, de manera tal que es posible que en 2022 los ingresos en divisas se dupliquen con relación a 2021, situación que dotaría al Gobierno de un mayor flujo de recursos para apuntalar las importaciones y con ello el crecimiento económico.

No obstante, lo anteriormente señalado, el sostenimiento del impulso de la actividad productiva enfrenta un conjunto de retos de cuya resolución va a depender la continuidad de la recuperación de la economía para alcanzar los niveles que tenía antes de la pandemia de Covid19, para luego poder entrar en un ciclo más permanente de crecimiento y desarrollo. Este crecimiento lo veo muy claro para el periodo 2022-2024 y dependiendo de ello y otros elementos, dicha expansión continuará en los años siguientes.  En este contexto, el crédito bancario resulta vital para financiar nuevas inversiones que le confieran sostenibilidad al crecimiento. La estrecha correlación entre actividad económica y crédito está más que demostrada y por ello es vital rescatar y fortalecer todos los vehículos crediticios. Hay que alertar sobre la conveniencia de un tipo de cambio estable, sin embargo, es fundamental derrotar y controlar la inflación, en la que también ha habido avances de interés. Sin duda un tipo de cambio estable con presión inflacionaria es un elemento negativo y que genera distorsión.

Un primer balance del año apunta a un descenso de la inflación y estabilidad bancaria. A mediano plazo, Venezuela debe fortalecer un clima favorable a las inversiones para atraer capitales nacionales y extranjeros en los sectores más dinámicos de la economía. Igualmente debe potenciar la producción petrolera con nuevos socios y además adelantar un programa de capacitación de la mano de obra y la adquisición de nuevas tecnologías, que permitan ganar competitividad y así competir en mejores condiciones en un mundo globalizado.  Todos ellos son requisitos indispensables para la expansión de la economía y el mejoramiento de los salarios.

@josegrasso

José Grasso Vecchio
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