Guterres alerta sobre una “ola de hambre y miseria sin precedentes”

El Secretario General de la ONU, António Guterres, recuerda que los precios de los alimentos están alcanzando máximos históricos y que a falta de fertilizantes provocará que la escasez de comida se extienda desde el maíz y el trigo a todos los cultivos básicos, incluido el arroz, con un impacto devastador para miles de millones de personas en Asia y Sudamérica.

Al cumplirse 105 dias de la invasión de Rusia en Ucrania,el titular de la ONU denunció que el mundo se enfrenta a una nueva realidad: el derramamiento de sangre de las personas sobre el terreno y la posibilidad de que la guerra produzca “una ola de hambre y miseria sin precedentes” que amenaza dejar “tras de sí un caos social y económico”.

“Los precios de los alimentos están cerca de máximos históricos. Los precios de los fertilizantes se han duplicado con creces, lo que hace sonar la alarma en todas partes. La falta de fertilizantes hará que la escasez se extienda desde el maíz y el trigo a todos los cultivos básicos, incluido el arroz, con un impacto devastador para miles de millones de personas en Asia y Sudamérica”, vaticinó.

Por ello, destacó que la crisis alimentaria que se está produciendo durante este año es “de acceso a los alimentos”, mientras que pronosticó que la del año que viene “podría ser por falta de alimentos”.

Principales consecuencias de esta crisis

Entre las principales consecuencias de esta crisis, Guterres destacó que los precios récord de la electricidad están provocando apagones y escasez de combustible a nivel global, especialmente en África.

“Y la situación financiera sigue afectando a muchos países en desarrollo, además del riesgo de impago de la deuda y el colapso económico debido a la pandemia del COVID-19, la desigualdad de la recuperación y la crisis climática”, detalló.

En el ámbito laboral destacó que tres de cada cinco trabajadores ganan menos que antes de la pandemia y que tanto los países como las personas no pueden cuadrar sus presupuestos

“En cambio, las familias de todo el mundo se ven obligadas a tomar decisiones ineludibles: cerrar sus negocios, vender su ganado o sacar a sus hijos de la escuela”, una situación que afecta especialmente a mujeres y niñas que “suelen ser las últimas en comer, y las primeras en dejar de hacerlo a medida que se extiende la escasez de alimentos”.

De acuerdo a lo reseñado por la agencia de noticias ONU, Guterres citó las previsiones del Programa Mundial de Alimentos que estima que los efectos de la guerra podrían aumentar en 47 millones el número de personas con inseguridad alimentaria grave en 2022, un dato inquietante cuando el número de individuos con inseguridad alimentaria grave se ha duplicado en los últimos dos años.

Con información de nota de prensa

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