Apuntes de una Cuarentena: ¿Retorno al futuro?

Luis Gerardo GarcíaLuis Gerardo García.- Las corridas bancarias son como las novelas de Agatha Christie: uno siempre voltea a buscar la próxima víctima. No es de extrañar, entonces, que la caída de Silicon Valley Bank y Silvergate la semana pasada tenga un efecto tan negativo sobre los mercados hoy día.

Para recapitular: el miércoles 8 de marzo Silvergate Bank anunció el cierre de sus operaciones y liquidación. Silvergate actuaba como banco compensador de transacciones en criptomonedas, y tras la crisis en criptoactivos de 2022, la viabilidad financiera del banco se vio cuestionada (tampoco ayudó que FTX, la principal bolsa de criptoactivos a nivel mundial y actualmente en proceso de liquidación, fuese uno de sus mayores clientes).

Por “coincidencia”, ese mismo día Silicon Valley Bank, anunció un plan de recapitalización por $2,2 millardos que tomó a los inversionistas por sorpresa. En este caso, la exposición de SVB a los criptoactivos era muy baja, si es que tenían alguna. Pero SVB tenía una cartera de inversiones gigantesca que perdió mucho valor tras los movimientos de tasas de interés en Estados Unidos; estas pérdidas causaron la necesidad de recapitalización del banco, pero también motivaron una corrida bancaria que alimentó un círculo vicioso de deterioro del balance de SVB del cual no pudo salir. Para más inri, el fin de semana se anunció el cierre y liquidación de Signature Bank, otro banco con amplia exposición al mundo cripto. En resumen, hace dos semanas ni se dudaba de la fortaleza sistema bancario americano, pero hoy está el mundo con los pelos de punta. ¿Qué nos pasó en tan solo catorce días?

Esta crisis no se gestó de la noche a la mañana. Era ingenuo pensar que los programas de inyección de liquidez tras la crisis financiera de 2008 (los llamados QE, o “Quantitative Easing”) o al inicio de la pandemia (los programas de asistencia económica al ciudadano o el esquema de créditos para nómina, denominados PPP Loans) no tendrían un efecto eventual sobre la inflación. Lastimosamente los venezolanos tenemos amplia experiencia en estas lides, y era cuestión de tiempo para que el incremento de liquidez monetaria permeara hacia los precios de los bienes y servicios.

En 2021 la inflación en el mundo desarrollado se dispara; tras décadas de estabilidad en precios, los consumidores en Europa y EEUU sienten en carne propia lo que los consumidores en países en desarrollo ya conocen bien: el deterioro en su poder adquisitivo. Y, como un reloj, la Reserva Federal estadounidense inició una escalada en las tasas de interés que buscaba temperar el crecimiento económico que alimentaba la escalada en precios. Lo malo, que estas acciones tuvieron una serie de consecuencias no esperadas que ahora empezamos a sentir.

El problema con el exceso de dinero es que siempre busca en dónde alojarse, sea en obras de arte, joyas, iniciativas empresariales poco masticadas o novedades tecnológicas. Es aquí donde se cruzan Silvergate, Signature y SVB. Los dos primeros son víctimas de la destrucción de valor en el mundo cripto, y de la ola de liquidaciones en el sector.

El caso de SVB es más técnico. La expansión monetaria hizo que el sector tecnológico, principal cliente de SVB, se encontrara rebosante de liquidez y no necesitara financiamiento bancario; la gran parte de las compañías tecnológicas y fondos de inversión depositaban su dinero en SVB, pero no demandaban créditos. Como es de suponer, esto es un problema para un banco cualquiera, así que SVB hizo lo único que podía hacer: invertir los depósitos de las compañías en títulos valores. Como resultado del incremento en las tasas de interés, estos títulos perdieron valor y creando la necesidad de cubrir ese hoyo patrimonial. Así se inicia una espiral destructiva que culminó con la inviabilidad de SVB y su liquidación.

La situación actual no podía ser más delicada para un banco central como la Reserva Federal. Si decide atacar la inflación, debería subir las tasas, pero corre el riesgo de debilitar los balances de los bancos y crear las condiciones para otra crisis financiera. Si no sube las tasas para proteger el balance de los bancos, corre el riesgo de que la inflación vuelve a su ritmo alcista. Cualquiera sea la decisión que tome, será una decisión arriesgada que tendrá sus consecuencias negativas para mucha gente.

Y a nosotros, ¿en qué nos afecta directamente? Al margen de los efectos colaterales (aumento en la percepción de riesgo, flight to quality y todas esas cosas que se aprenden en los cursos de Finanzas Internacionales) no hay que olvidar que en Venezuela se hace uso extendido de stablecoins (como USDT) cuyo respaldo son depósitos en bancos como Silvergate. No quiero ni pensar en el problema que se causaría si de repente los depósitos que garantizan una stablecoin de uso extendido en el país de repente se congelaran o desaparecieran.

 

@VzlanaF

 



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