Beneficio semestral de Airbus cayó un 20% hasta US$ 1.690 millones

Airbus
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El fabricante aeronáutico europeo Airbus tuvo un beneficio de 1.526 millones de euros (unos 1.690,5 millones de dólares) en el primer semestre del año, un 20% menos que en el mismo periodo de 2022 que se explica, sobre todo, por una serie de elementos no recurrentes, según anunció este miércoles.

El resultado neto operativo (Ebit) se redujo un 27% hasta los 1.887 millones, a pesar de que la facturación aumentó un 11% hasta los 27.663 millones gracias a un fuerte incremento de las entregas de aviones y de helicópteros, explicó Airbus en un comunicado.

La razón de ese descenso en el Ebit son una serie de ajustes no recurrentes por un monto total de 731 millones negativos, de los que 651 millones se deben a un desfase «entre la fecha de transacción y la fecha de entrega», lo que se puede entender como un impacto de los retrasos acumulados en la puesta en manos de sus clientes de los aparatos.

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El Ebit ajustado, un indicador utilizado por la empresa que básicamente excluye el impacto de operaciones y movimientos no recurrentes, limitó la caída al 1% con 2.618 millones.

En la primera mitad del año, Airbus entregó 316 aviones comerciales, comparados con los 297 un año antes, y eso explica que los ingresos de esa división subieran un 16 % hasta 20.349 millones de euros. Sin embargo, el Ebit de esa división se redujo un 39% hasta 1.523 millones por el citado desfase en las entregas.

En el negocio de helicópteros, el volumen de negocio aumentó un 16% hasta 3.194 millones y el Ebit un 24% hasta 267 millones. En ese periodo, Airbus entregó 145 helicópteros, cuando en el primer semestre de 2022 habían sido 115.

En la división de defensa y espacio, la cifra de negocios cayó un 8% a 4.653 millones, con un Ebit de 87 millones, que contrasta con los 113 millones negativos en el primer semestre de 2022.

La empresa atribuyó el descenso de los ingresos a retrasos en los sistemas aéreos militares. Entre enero y junio, entregó tres unidades del A400M, el avión de transporte militar que se ensambla en Sevilla.

El consejero delegado de Airbus, Guillaume Faury, subrayó que en el primer semestre «progresamos bien en nuestros negocios en un entorno operativo que sigue siendo complejo».

Faury también destacó la «fuerte demanda» que tuvo la empresa, con pedidos de más de 800 aviones sólo durante la semana del Salón Aeronáutico de Le Bourget (Francia) a finales de junio.

En el conjunto del primer semestre, Airbus recibió encargos para 1.080 aviones, frente a los 442 del mismo periodo de 2022. Si a esas cifras se descuentan las anulaciones, se quedan en 1.044 aviones netos, frente a 259.

El gigante europeo de la aeronáutica mantiene los grandes objetivos industriales y financieros que se fijó desde febrero para el conjunto de 2023.

Eso significa que confía en entregar 720 aviones comerciales, obtener un Ebit ajustado de 6.000 millones y un flujo de caja de 3.000 millones antes de contabilizar operaciones de cambio de perímetro y de financiación de los clientes.

Un elemento central de sus metas a más largo plazo es seguir incrementando la cadencia de producción de su familia estrella de aviones comerciales, los A320.

Gracias a las diez líneas de ensamblaje que estarán en 2026 en servicio en Francia (Toulouse), Alemania (Hamburgo), EEUU (Mobile) y China (Tianjin), se trata de subir hasta 75 unidades al mes ese año.

Airbus también se propone sacar de sus fábricas 4 aviones al mes de la familia A330 y 9 de la familia A350.

El consejero delegado dijo en una conferencia telefónica que no está completamente satisfecho con el nivel de inversión para el desarrollo del llamado combustible sostenible de aviación (SAF), que es el principal vector para la descarbonización del sector a corto plazo, mientras llegan nuevas tecnologías como el avión eléctrico o el de hidrógeno.

Faury insistió en que en su empresa están «plenamente movilizados» para hacer progresar el SAF y que este año utilizarán un 10% en sus operaciones.

EFE