Retos y dilemas de los bancos centrales

José Grasso Vecchio

José Grasso Vecchio.- El Sistema de la Reserva Federal (Banco Central de Estados Unidos) tiene un doble mandato: por una parte, lograr la estabilidad de los precios, es decir mantener baja la tasa de inflación y por la otra, procurar el mayor nivel de empleo posible. En determinadas circunstancias la consecución de ambos objetivos puede ser contradictoria. Actualmente existe casi pleno empleo, pero la inflación es muy elevada (9,1% en junio de 2022), superior al objetivo implícito de 2% anual. Para resolver situaciones de este tipo, es costumbre en Estados Unidos que sea el presidente de la Reserva Federal quien tenga la última palabra cuando ambos objetivos presenten un dilema o haya que priorizar uno u otro.  De esta manera, tras varios años aplicando una política monetaria consistente en tasas de interés ultra bajas para privilegiar la recuperación de la economía luego de los efectos recesivos causado por la pandemia, el Banco Central ha venido aumentando las tasas de interés de referencia, con el objeto de tratar de cortar la espiral inflacionaria.

Por su parte, el Banco Central Europeo, guiado por la tradición antiinflacionaria de Alemania, tiene un solo objetivo como marco de política monetaria: mantener la inflación baja y estable en el mediano plazo, para lo cual define una meta de 2% promedio anual para los países que conforman la Eurozona. Esa aparente ventaja del BCE en materia de propósito de política monetaria es ampliamente compensada por un reto: la dificultad para que los diez y nueve (19) países que la conforman se pongan de acuerdo. Por esa circunstancia es que en la mayoría de las veces el BCU tarda en adoptar alzas de las tasas de interés. En su reunión del pasado 21 de julio el BCU acordó un aumento de la tasa de interés de referencia de 0,5%, lo que no se había visto en varios años.

De esta manera razonó el BCU su decisión. “El Consejo de Gobierno está preparado para ajustar todos sus instrumentos en el marco de su mandato para asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2 % a medio plazo”. Ello sugiere que es de esperar nuevas alzas de tasas de interés por cuanto la meta de 2% de inflación anual está muy alejada de la tasa de inflación registrada de 8,6% de junio de 2022. Algo similar es muy factible que suceda en Estados Unidos, donde Jerome Powell, presidente del Banco Central ha dicho que la laxitud monetaria ha terminado y que el foco de la política monetaria pasó a ser reducir la tasa de inflación, aún si ello puede exacerbar los signos de recesión. Es decir, optan si deben escoger con cuál de los males convivir en tener recesión y no inflación. Por supuesto, con el fantasma de la estanflación que ronda.

Esas decisiones tanto de la Reserva Federal como del Banco Central Europeo han sido seguidas por otros bancos centrales y de hecho en lo que va del año 2022, más de 60 bancos centrales del mundo han incrementado sus tasas de interés en al menos 0,5%. En el caso de Inglaterra donde la inflación alcanzó en junio 9,4% interanual, la mayor desde 1997, se anticipa que el Banco de Inglaterra eleve la tasa de interés en 0,5%, aunque los ingleses han sido cautos debido a la seria amenaza de una recesión. China parece ser diferente en el sentido que la inflación se ha mantenido baja y de hecho en junio de 2022 se situó en 2,5% lo que ha llevado al Banco Central ha mantener en 3,7% su tasa de interés marcadora. Sin embargo, la economía china está mostrando claramente una importante desaceleración. El FMI en su Informe sobre Perspectivas Globales anunció el 26 de julio de 2022, que se prevé una significativa ralentización del crecimiento económico de China hasta 3,3%, el más bajo en cuarenta años.

Con tasas de interés mundiales con tendencia alcista y una importante retracción del crecimiento económico, el panorama económico para América Latina y otros países luce altamente complicado. En primer lugar, porque se encarece el servicio de la deuda existente o se inhibe el acceso al crédito, lo que afecta la posición fiscal y, en segundo término, por la debilidad de los mercados mundiales, destinos de sus principales exportaciones.  El panorama económico mundial sin duda luce complicado y con mucha incertidumbre. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha recortado sus proyecciones de crecimiento mundial y elevó sus proyecciones de inflación, advirtiendo de un probable alto riesgo en sus perspectivas económicas. En este entorno, se mezclan efectos de la pandemia, la guerra de Rusia y Ucrania, crisis alimentaria, calentamiento global y medidas de los principales bancos centrales, que para contener la inflación han subido las tasas de interés. Es muy probable que la inflación mundial se intensifique, tanto para lo que queda del año como para el próximo.

Esta semana las principales empresas de consumo masivo del mundo incrementaron sus precios, para hacerle frente a mayores costos por el impacto de la inflación. Lo anterior, se presenta como un círculo perverso, donde habrá más presiones para los consumidores. La inflación ya alcanza en muchos países su nivel más alto en décadas, los aumentos de precios que se están viendo ahora en los mercados podrían quedar muy cortos con lo que puede venir.

@josegrasso

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